Tras superar un calvario de lesiones y reivindicarse en el UE Olot, Víctor Maffeo (Barcelona, 1997) se postula con la seguridad de quien ha recuperado su mejor versión. Titular indiscutible y pieza clave en la banda del equipo de la Garrotxa, el lateral analiza su pasado en el Manchester City, su paso por la Liga de Andorra y la eterna comparación familiar.
No sin mucho esfuerzo, enterrados los fantasmas de los cruzados y la pubalgia .
Por fin estoy disfrutando al cien por cien. Al volver del cruzado, en el segundo entrenamiento con el Antequera, apareció la pubalgia. Jugué con muchos dolores y fue una decepción inmensa. Te preguntas: “¿Por qué me pasa a mí?”. El apoyo psicológico fue vital, para mi la cabeza era lo más importante.
Un largo túnel de ocho meses para cuestionarse el futuro como futbolista.
La aceptación fue dura y la ayuda del psicólogo, necesaria. Te entran muchas dudas. Al final, la cabeza era más importante que la rodilla. Aproveché el tiempo para viajar a Argentina, ver a mi hermano y oxigenarme, haciendo cosas que normalmente no podía hacer.
Alguna vez lo habrá oído. Mira, el hermano de...
Yo soy Víctor, no el hermano de. Cada uno tiene su vida. Tengo una relación magnífica con Pablo, nos llamamos cada día y le apoyo en todo, pero yo hago mi propio camino. El deporte está en nuestro ADN: mi padre jugaba a basket y mi hermana es la estudiosa de la familia.
Los contrastes de la vida, del lujo del City al barro de la Segunda RFEF.
Estoy muy a gusto en Olot. Ciertamente el Manchester City es otro mundo, pero en Segunda RFEF te puedes ganar la vida dignamente. Además, las instalaciones de un equipo de Segunda inglesa son casi como las de uno de Primera aquí. He aprendido en todos los sitios.
Futbolista a la vez que políglota.
Hablo cuatro idiomas y me adapto rápido a cualquier lugar. En el Wigan o en Andorra también aprendí mucho. He jugado previas de Champions y eso te da un poso diferente. Pero en definitiva lo que quiero es seguir progresando.
50 tarjetas amarillas en su hoja de servicios. Y acaso no por coleccionismo.
Me gusta mucho el fútbol físico. Me encanta pelear un balón y competir. De hecho, a veces hago boxeo para mantener esa chispa competitiva. Soy un lateral que muerde. Pero en los últimos partidos solo me han sacado una tarjeta.
Lateral derecho por azar, extremo por vocación.
Fue en el Wigan, yo jugaba de extremo izquierdo. Pero un día faltaba un lateral y me soltaron: “Tu hermano juega ahí, pues venga, tú también”. Me adapté y ahora me gusta, aunque por mis condiciones puedo jugar de extremo perfectamente. Y de hecho a veces lo he tenido qué hacer.
A Andorra algunos van por sus beneficios fiscales.
En mi caso, fui a Andorra atraído por las previas de Champions y Europa League. Jugar contra el Buducnost de Montenegro o el Gzira de Malta son experiencias que te marcan. El nivel de esa liga, además, está subiendo mucho y es muy competitiva. Fue también una gran experiencia.
Un mundo por conocer y Olot como zona de confort.
Me gusta conocer mundo, me han salido ofertas para ir fuera y no lo descarto. Estar cerca de mi familia me ha dado la estabilidad que necesitaba tras las lesiones.
La UE Olot, con DO.
Si, es un club con sello propio. Además, la política del club de apostar por gente de la zona fomenta el fútbol catalán y eso me parece muy bien. Hay mucho nivel aquí. Los refuerzos nos han dado un salto de calidad. Podemos subir a Primera RFEF, claro que sí, me haría muchísima ilusión. Si entramos en el play-off, seremos un rival peligroso. De la afición, cuando vienen más al campo, se agradece mucho.
Los Maffeo, con la misma camiseta.
Ojalá podamos jugar juntos algún día, a veces lo hablamos, cuando ya estemos por acabar. Sería el cierre perfecto a nuestras carreras.