México 1970: la cumbre del ‘jogo bonito’... (Último tango, opinión)
Fue primer torneo realmente universal dado que llegó a todo el planeta por televisión, en directo, gracias al satélite
¡La hora cero llegó para Alejandro Cabeza! Sus primeros minutos y una victoria junto al Municipal
Deportivo Moquegua no pasó del 0-0 en una jornada de pocas luces en la cancha. Edgar Lastre y Brayan Angulo ingresaron al campo durante este duelo. Por otro lado, en Municipal de Guatemala, Alejandro Cabeza tuvo unos minutos en el 1-0 de su equipo sobre el Marquense. En lo que respecta a la Liga Expansión MX, tampoco hubo buenas sensaciones para Miguel Bravo, ya que su equipo sufrió una nueva derrota. El Jaiba Brava se impuso por 1-2 en otro partido decepcionante para los dirigidos de Bravo.
Manu, el futbolista asturiano que jugó en Irán: "Ojalá sean libres los iraníes; lo que viví allí no se lo deseo a nadie"
Manu Fernández, portero gijonés criado en la Escuela de Fútbol de Mareo y que jugó con el Sporting en Segunda, decidió poner rumbo a Irán en 2016 tras fichar por el Machine Sazi. Pasó seis meses en el país, donde vivió una experiencia "difícil" e intensa antes de poder salir del país "a escondidas, literalmente", como él mismo dice. "No se lo recomiendo a nadie", cuenta. Ahora está pendiente de lo que suceda con la república islámica -"eso es otro mundo", dice- con un anhelo: "No sé si los modos en los que se está provocando esto son los mejores, con Israel y Estados Unidos a lo bestia, pero les deseo lo mejor, que sean más libres de lo que son, que tengan un régimen democrático y puedan tomar sus propias decisiones".
Habla con conocimiento de causa. Guarda bien en su retina anécdotas que sufrió durante su estancia futbolística en Irán. “Vivía en hoteles, y cuando iba al gimnasio, a veces no me dejaban entrar porque era la franja de las mujeres. Había horas para los hombres y horas para ellas", explica. Y agrega más historias que le chocaron del régimen de los ayatollah: "En el autobús, los hombres iban en la parte frontal y la mujeres, atrás. Y la gente interactúa entre coches; es decir, se cruzan en los coches, se dan el número, y quedan en privado. En los locales públicos no está bien visto que se viese gente que no está casada. A mí, en una entrevista en la que llevaba unos vaqueros rotos, me dijeron que no estaba permitido”, cuenta.
Y relata más: "Ibas a comer a casa de una familia y veías que solo estaban los hombres, que las mujeres se habían ido tras preparar la comida. Eso es de locos. Y si vas en grupo, las mujeres no pueden venir. Yo me preguntaba cómo podía estar pasando eso en pleno siglo XXI".
En su caso, percibía que "la gente joven parecía muy devota del régimen". A ello agrega la acción de la "policía de lo social", que, expone, "está en todas partes". "Si una mujer se empieza a quitar el velo, la policía la veía. Levantar la voz conllevaba una reprimenda que a nadie le interesaba. Había un compañero de equipo con tatuajes y en un partido se los vieron. Tuvo que ir a Teherán a comparecer por ello. En otra ocasión, estaba en el hall de un hotel hablando con la hija de una familia alemana sobre las cosas que te chocan culturalmente en Irán. Llegó el fisio del equipo y me echó para la habitación. Simplemente por hablar con una mujer en un hall", relata.
Con el bombardeo de Estados Unidos e Israel, a Manu Fernández le saltan publicaciones de gente de Irán. "Están publicando cosas como que están bastante reprimidos y las redes las tienen cortadas. En realidad, siempre tuvieron las redes e internet bastante cortados. Muchas páginas yo tenía que visitarlas a través de otra vpn; mismamente la prensa deportiva española, que no tiene interés político alguno, me salía prohibida”, cuenta el que fuera portero del Sporting.
Ahora ve algunas diferencias en la situación de Irán. "A raíz de todo lo que está pasando, no sé si es que empiezan a despertar o ven que en el exterior se les hace algo de caso. La manera de controlar a la población por parte del régimen es limitar el acceso al exterior. Es como tener un rebaño, encerrado. Y así es muy fácil. Pero si la gente empieza a conocer lo que hay en el exterior... Por eso lo que está sucediendo me sorprende, porque veías mucha gente devota del régimen, y a la vez no me extraña, dado que me parece imposible que se pueda vivir de esa manera, con tantas restricciones, durante tanto tiempo", explica el exfutbolista, que sí percibía, sin embargo, ciertas ansias de libertades. "Cuando volaba de Irán a Turquía, en el momento de subir al avión y después de despegar, las mujeres se quitaban el velo", recuerda.
Su corta, pero intensa, etapa iraní se acabó cuando falleció su padre y no le dejaron salir del país porque "tenía el pasaporte retenido". A partir de entonces, solo pensaba en escaparse. "Aproveché una ventana que se me abrió por un impago del club de fútbol para salir a escondidas. Recogí todo de madrugada porque los vuelos a Estambul salían de noche, no avisé a nadie del equipo. Y, por fortuna, en los controles que ponen en el aeropuerto no me retuvieron. Lo que viví allí no se lo recomiendo a nadie", sentencia Manu Fernández.