Marcelino García Toral apareció cariacontecido al final del Barça-Villarreal (4-1), pues consideró que el castigo que recibió su equipo en el Spotify Camp Nou era exagerado. El técnico asturiano intentó restar trascendencia a su pique con Hansi Flick a raíz de la dura entrada que recibió Lamine Yamal y que provocó un brote de tangana entre los jugadores.
"No sé lo que me dijo, me echó una bronca, pero no sé de qué, un arrebato, no le doy trascendencia, me parece un gran entrenador", aseguró Marcelino cuando le preguntaron por el cruce de palabras con Flick que les costó a ambos la tarjeta amarilla. En las imágenes de televisión se había visto cómo el técnico azulgrana se quejaba porque el Villarreal no detuvo el juego y provocó un peligroso contragolpe pese a que Lamine estaba tendido en el suelo; por contra, el propio Lamine sí que había enviado el balón fuera en la primera parte en una acción parecida.
Ya centrado en los aspectos deportivos del encuentro, Marcelino aseguró que en su opinión, el resultado "creo que ha sido excesivo; hasta el tercer gol estaba igualado y nos dolió por cómo nos lo hizo, lo teníamos estudiado, tuvimos el 2-2 a portería vacía (precisamente en la acción que le había recriminado Flick), ellos definieron bien..."
El entrenador del Villarreal intentó relativizar el 4-1 encajado en el Spotify Camp Nou destacando el poderío del Barça en su estadio. "Sabemos que es un equipo que gana aquí siempre, con muchos goles, pero estuvimos muy buen. El primer gol es evitable, el segundo es una genialidad y el tercero muy, muy, muy evitable. También me acuerdo de Ayoze y la ocasión al descanso.... una pena el resultado", concluyó.