El Villarreal vuelve a pisar el Spotify Camp Nou este sábado, consolidado como uno de los clubes punteros de LaLiga EA Sports. ¿Quién lo iba a decir hace 28 años, cuando aquel modesto equipo ‘groguet’ se coló en la máxima categoría? Jugar contra el Barça ya es algo habitual… y en aquel histórico ascenso de 1998 tuvieron mucho que ver tres futbolistas que pasaron por el club blaugrana.
Uno por línea y todos ellos titulares habituales a las órdenes de José Antonio Irulegui. En el centro de la defensa, Pep Serer, el coloso de Quart de les Valls. En la zona de creación, Robert Fernández, el monstruo de Betxi. Y en ataque, uno de los pocos jugadores que llegó a internacional siendo futbolista de Segunda División, el hispano-danés Thomas Christiansen, actual seleccionador de Panamá.
EL INICIO DE LA ‘ERA ROIG’
Son tres de los protagonistas de una gesta que abrió una era impensable en aquel Villarreal que cumplía 75 años por aquel entonces. Era la primera campaña de un joven Fernando Roig como presidente del club, tras relevar al histórico Pascual Font de Mora. Y fue la primera piedra –o el primer azulejo, echando mano de la industria local- de la leyenda del ‘submarino amarillo-, que llegó a unas semifinales de Champions League y que conquistó en su día la Europa League.
Aquel Villarreal acabó en cuarta posición la Liga 97-98 de Segunda División. Alavés y Extremadura lograron el ascenso directo, mientras que Las Palmas y los ‘groguets’ consiguieron billete para la promoción, en la que se enfrentaban a equipos de Primera que buscaban la permanencia.
Los de Irulegui se la jugaron contra el Compostela. En la ida, disputada en el aún llamado El Madrigal, empate sin goles –incluso con un penalti fallado por el visitante Villena- y en la vuelta, en el Multiusos de San Lázaro, un 1-1 que dio el ascenso al Villarreal por el valor doble de los goles en campo contrario. El golazo de Alberto Saavedra hizo emerger en la máxima categoría al ‘submarino amarillo’ y envió al ‘Compos’ a la categoría de plata.
SERER, LA ROCA DE LA MASIA
El Villarreal 97-98 empezaba por el gran Andrés Palop en la portería, con escuderos de la talla de Pascual Donat, Aitor Arregi y Quique Medina. Con ellos, Josep Pérez Serer, quien fue titular aquel 24 de mayo, como también lo fue en 25 de los 29 partidos anteriores que disputó en aquella campaña. Era la tercera de las cinco que vivió en la capital de La Plana Baixa, adonde llegó en el mercado de invierno de la temporada 95-96, procedente del Valencia.
El central era uno de los veteranos de la plantilla de Irulegui, con 32 años cumplidos poco antes de aquella promoción de ascenso. Experiencia en sus botas forjada en el Mallorca y en el Valencia, sin olvidar su paso por el FC Barcelona durante siete años, desde los 15 y hasta los 22. En 1982, el que fuera árbitro de Primera José Segrelles del Pilar, ojeador del Barça en tierras valencianas, recomendó su incorporación al club. Serer estaba entonces precisamente en la cantera del Villarreal –jugando incluso en su primer equipo- y vivió un cambio radical en su vida. Alejado de su familia, coincidió en la vieja residencia blaugrana con Nayim, Fradera, Guillermo Amor, Milla… e incluso con un jovencísimo Pep Guardiola. Aprendió de los míticos Oriol Tort, Joan Martínez Vilaseca y Jaume Oliver, llegando a ser titular en el Barça Atlètic de la época, en Segunda División A.
Incluso tuvo una oportunidad en el primer equipo del Barça, a las órdenes de Johan Cruyff. Fue el 30 de octubre de 1988, en el Camp Nou. Partido de Liga contra el Zaragoza de Radomir Antic. Serer, con el 14 a la espalda, entró en el minuto 80 sustituyendo a Miquel Soler. Fue su debut en la máxima categoría. Curiosamente, el equipo blaugrana ganó 1-0, con gol de otro de los protagonistas de esta historia, Robert Fernández.
ROBERT, EL CAPITÁN DE CASA
Serer y Robert pueden afirmar que coincidieron en el campo con tres equipos distintos. Al margen de aquel Barça-Zaragoza, también lo hicieron mediados los 90 en el Valencia y, finalmente, en un Villarreal en el que el de Betxí ya debutó en Tercera División, a finales de los años 70.
Robert Fernández Bonillo coincidió en aquel centro del campo ‘groguet’ con el malogrado Antonio Díaz, Iñaki Hurtado, Alberto Saavedra o Carlos Arroyo. Y tuvo una larga carrera. Tras su paso por el Castellón y el Valencia –vivió el último descenso che a Segunda-, el centrocampista fue uno de los fichajes del Barça de Terry Venables la temporada 86-87. Jugó cinco campañas de blaugrana, en las que conquistó dos veces la Copa del Rey y una Recopa, ya con Cruyff de entrenador.
Entre 1990 y 1995 vivió su segunda etapa valencianista, pero al inicio de la temporada 95-96 Pascual Font de Mora le convenció para regresar a un Villarreal que estaba consolidado en Segunda División. Y Robert se convirtió en la piedra angular de lo que pasó dos temporadas después. Luciendo su brazalete de capitán, el de Betxí contribuyó al histórico primer ascenso ‘groguet’, aunque la campaña siguiente el equipo volvió a descender.
Parecía que Robert iba a colgar las botas en Villarreal, pero en 1999 aceptó una oferta de Córdoba y disputó de blanquiverde sus dos últimas temporadas en activo.Ya retirado, fue entrenador de equipos como el Valencia Mestalla, Córdoba, Orihuela y Alzira. Entre 2015 y 2018 fue director deportivo del FC Barcelona en el que ha sido su último cargo .Pero en Villarreal se convirtió en leyenda.
CHRISTIANSEN, EL REFUERZO DE NOVIEMBRE
Aquel Villarreal 97-98 confiaba el gol en un ariete de toda la vida, Paco Salillas, que firmó 17 dianas y fue el quinto máximo goleador de Segunda. Sin embargo, en el mes de noviembre el club incorporó a un joven refuerzo para apuntalar el ataque, procedente del Real Oviedo. Thomas Christiansen Tarín se incorporó para actuar como titular en 21 de los 22 partidos que jugó aquella campaña, anotando cinco goles.
El hispano-danés militó entre 1991 y 1996 en el filial del FC Barcelona, afrontando en este período diferentes cesiones al Sporting, Osasuna y Racing. Jugó muy poco en el primer equipo barcelonista, apenas dos partidos de competiciones europeas la temporada 92-93. Una campaña en la que vivió un hecho histórico: fue convocado con la selección española absoluta siendo jugador de Segunda División.
Podía ser internacional por Dinamarca o por España, pero Javier Clemente le dio la oportunidad de disputar dos partidos con la ‘Roja’. Un amistoso contra México en Las Palmas y un partido de clasificación para el Mundial’94 contra Lituania en el Benito Villamarín, en el que incluso marcó uno de los cinco goles españoles. Fue semanas antes de afrontar su primera cesión al Sporting.
Christiansen militó dos temporadas en el Villarreal, aunque en la segunda –ya en Primera- tuvo menos oportunidades. Tras un breve paso por el Terrassa, en Segunda B, el delantero acabó su carrera en el fútbol alemán y llegó a ser máximo goleador de la Bundesliga 2002-2003 con el Bochum. Anotó 21 dianas y compartió galardón con el brasileño Elber, que militaba en el Bayern Múnich.
SELECCIONADOR MUNDIALISTA
Tras colgar las botas, inició su carrera en los banquillos y desde 2020 es seleccionador de Panamá, una escuadra que será una de las 48 protagonistas de la próxima Copa del Mundo. Por segunda vez en su historia, este país centroamericano participará en un Mundial y lo hará con Christiansen de responsable técnico.
El hispano-danés, igual que Serer y Robert, no solo recuerda su etapa blaugrana sino su paso por aquel histórico ‘submarino amarillo’ de Irulegui. Fue una plantilla muy unida e incluso tiempo después de aquella gesta, sus componentes han coincidido en más de una ocasión. Luego vino el crecimiento de un club que ha exportado por todo el mundo el nombre de Villarreal. Pero todo empezó con aquellos héroes de San Lázaro. Una historia de pasado con gran presente y, posiblemente, mejor futuro.