César Farías y Richard Páez no se cansan, nada en este mundo los hace sentir fatiga. Uno en Ecuador, el otro en Colombia, sintieron en sus ánimos y venas victorias en los días recientes. Además, y que quede claro, lo más importante no han sido sus logros, sino demostrar su absoluta vigencia en el universo actual del fútbol suramericano. Una presencia en un ámbito donde los entrenadores, haciendo el símil, suelen ser como unos saltimbanquins de equipos y canchas: brincan de un equipo para otro y no se están quietos en ningún lado. Pero, al contrario, Farías y Páez parecen echar sus raíces en sus recién estrenadas casas, con proyectos que llaman la atención y que tienen entusiasmadas a las directivas y a las aficiones de los países donde ahora reparten conocimientos y regalan experiencias….
Farías, en el comando del Barcelona, comenzó la temporada con una victoria en Guayaquil contra el Técnico Universitario, en el primer partido de la temporada ecuatoriana. Así las cosas, el equipo azulgrana comparte el primer lugar de las posiciones con otros cuatro, que también alzaron sus voces en la fecha de inauguración. Páez, bandera del Cúcuta Deportivo, cayó en el debut, pero luego un empate una victoria sobre el Tolima ha puesto a valer a un equipo de limitados recursos y que, por ahora, solo espera mantenerse en la primera división colombiana. Los dos técnicos, y según los cuados que conducen, tienen por ahora distintas pretensiones: el Barsa va por la corona, el del Norte de Santander por ir construyendo una realidad que pueda fraguar en un porvenir de trascendencia…
Uno y otro han andado largos y dificultosos trechos, “The long and winding road (“El largo y sinuoso camino”), como alguna vez cantaron Los Beatles. Farías, andante del fútbol, en México, India, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Colombia, de nuevo suelo ecuatoriano; Páez, en su transitar, Perú, Colombia, Ecuador, otra vez tierras colombianas. Pero, ¿por qué los buscan, porque, pasado el tiempo siguen repicando sus tambores de guerra? ¿No decían que el avance del juego los había dejado atrás, que su desactualización era evidente? ¿No sería porque la sabiduría, pase lo que pase, sigue vigente? Entre ellos hay algo en común: la selección Vinotinto. Con ellos, entre ellos, el fútbol nacional renació, dio señales de vida, y comenzó a ser verdaderamente respetado en un continente latinoamericano en el que Venezuela no era particularmente reconocida como país de jugadores. Hoy a los dos venezolanos, uno de Guiria-Cumaná, el otro de Maracaibo-Mérida, se les conoce, los dan como entrenadores y sabios de este quehacer tan incomprensible como el que es posible en campos y terrenos.
Nos vemos por ahí.
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