La postura de Rueda a meses de la eliminación de Honduras: "Por respeto..."

Casi cuatro meses han transcurrido desde la eliminación de Honduras al Mundial 2026 tras haber empatado 0-0 ante Costa Rica en San José el 18 de noviembre.
La Bicolor quedó segunda de su grupo con nueve puntos, dos menos que el líder Haití, y ni siquiera le ajustó para estar en el repechaje intercontinental por diferencia de goles ante Surinam.
La noche de ese 18 de noviembre en la capital tica fue la última vez que Reinaldo Rueda dio la cara y respondió ante el fracaso de no acceder a la Copa del Mundo.
El DT colombiano lloró en ese momento y pidió disculpas al pueblo hondureño al no conseguir el objetivo. El 19 de noviembre solo retornó su cuerpo técnico y los jugadores del ámbito nacional, mientras él voló a Colombia junto a su familia horas después de quedar fuera en el Estadio Nacional de San José.
Al regresar a Tegucigalpa en la última semana se noviembre, visitó las instalaciones de la Federación de Fútbol de Honduras (FFH) para despedirse de todo el personal, sin que se programara una conferencia de prensa en la capital por determinación de él.
LA PRENSA contactó al extécnico de la “H” para poder conocer diversos tópicos a meses de la eliminación, sin embargo, su postura fue de no atender y contestó con un corto mensaje.
“Por respeto y ética no me gusta hablar sobre alguna institución, selección o club cuando estoy en el cargo, menos cuando ya no hago parte de ella”, inició diciendo en relación a que no opinará de Honduras al ya no ser parte de la Selección.
Y puntualizó: “Ya hace más de 100 días que terminó nuestra vinculación con la FFH, y el trabajo con la Selección, de modo que no hay nada actual que considero interesante”.
De esta manera, Reinaldo Rueda plasmó su deseo de no opinar sobre la Selección y las razones que llevaron al fracaso, algo que pidió sea respetado.El cafetero ha permanecido en su país y el 23 de febrero fue captado en Yumbo, Valle del Cauca, observando el juego entre Independiente Yumbo y Real Santander por la segunda división colombiana.
Selección Femenina juega nuevo partido eliminatorio en el Nacional: ¡entrada gratis!

Con el objetivo de mantener la ilusión rumbo al Mundial de Brasil 2027 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, la Selección Femenina de Honduras recibe este miércoles 4 de marzo a su similar de Trinidad y Tobago en un decisivo compromiso eliminatorio.
Para esta ocasión, el Estadio Nacional Chelato Uclés será el escenario en donde el equipo de Mario Abadía buscará conseguir su primer triunfo en el proceso eliminatorio dentro de un grupo que comparte con El Salvador (actual líder), Barbados y la escuadra trinitense.
Actualmente, la Bicolor marcha en el tercer lugar del grupo F de las eliminatorias de Concacaf tras haber caído 3-0 ante El Salvador el pasado 2 de diciembre.
Con este panorama y con la necesidad de sumar de a tres puntos, las seleccionadas hondureñas están ante una gran oportunidad de volverse a meter en la pelea por el primer lugar, el cual da acceso a la siguiente ronda en el torneo clasificatorio.
A la espera de contar con una buena afluencia de aficionados, la FFH ha anunciado que la entrada al Chelato Uclés será completamente gratis para todas las personas que deseen ir a alentar a la Bicolor femenina.
El partido entre Honduras y Trinidad y Tobago está programado para las 7:00 p.m., siendo una prueba de supervivencia para el equipo de Mario Abadía, quien para este compromiso convocó a 24 futbolistas, entre ellas 10 jugadoras que militan en el extranjero en ligas como las de Ecuador, Estados Unidos, Guatemala y Nicaragua.
Nueva Ley Educativa en Bolivia: ¿Reingeniería real o maquillaje administrativo?
El reciente anuncio del Ministerio de Educación sobre el inicio de las mesas de trabajo para una nueva Ley Educativa ha generado una expectativa inevitable. Bajo la promesa de una «reingeniería total» del sistema, se ha puesto sobre la mesa lo que en las aulas ya sabíamos: Bolivia atraviesa una crisis de aprendizajes. Sin embargo, surge la interrogante: ¿Esta reingeniería será una transformación profunda o solo una nueva capa de pintura sobre las grietas de siempre?
Diagnóstico de una realidad fracturada
La convocatoria promete una actualización curricular acorde a la «realidad boliviana». Pero los diagnósticos técnicos nos muestran un país educativo fragmentado. No es lo mismo enseñar en el casco urbano que en una unidad educativa de difícil acceso; no compiten en igualdad de condiciones el estudiante del colegio privado y el de la escuela fiscal o de convenio. Pretender una «competitividad global» sin resolver primero las brechas básicas —alimentación escolar, infraestructura digna y estabilidad horaria— es construir un edificio sobre cimientos de arena. La deuda histórica no es solo tecnológica, es de equidad y del reconocimiento urgente al pago de las horas ad honorem que los maestros han cubierto gratuitamente durante años para sostener el sistema.
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La «Intocabilidad» y el rol de las familias
Hay un factor silencioso que ninguna ley anterior (ni la 1565 ni la 070) logró resolver: la pérdida de autoridad pedagógica. La normativa actual, muchas veces amparada en una interpretación proteccionista de acuerdos internacionales, ha derivado en una suerte de «bloqueo» a la exigencia académica. Hoy, el maestro se enfrenta a un escenario donde la exigencia se confunde con vulneración de derechos. Vemos algunos padres de familia ausentes en el seguimiento escolar, pero presentes para reclamar notas. Si la nueva ley no equilibra la balanza entre derechos y deberes, seguiremos teniendo estudiantes que pasan de curso, pero no de nivel.
Desburocratización: Tecnología para ayudar, no para fiscalizar
Se habla mucho de modernizar al docente, pero poco se dice de liberarlo. El verdadero cambio no está en dar más cursos, sino en la desburocratización real. Resulta contradictorio que, pese a que el Ministerio ya contaba en gestiones pasadas con herramientas digitales diseñadas para facilitar la planificación y la gestión curricular, se siga exigiendo una «cultura de la evidencia de papel». La reingeniería debe terminar con estos informes kilométricos a nivel pedagógico que roban tiempo valioso de preparación de clases. La única prueba válida del trabajo docente debería ser sus instrumentos diarios: su registro pedagógico y el avance real en el aula. Si confiamos en el maestro, potenciemos las herramientas tecnológicas para simplificar su labor, en lugar de usarlas como doble carga administrativa.
¿Meritocracia o masificación digital?
El Ministerio celebra las cifras como un triunfo logístico: un total de 78.254 postulantes se presentaron a nivel nacional para el ingreso a las ESFM, soportados por una plataforma digital que ya demostró su «músculo» en la Olimpiada Científica 2025 con más de 4.6 millones de pruebas aplicadas.
Nadie niega que la capacidad tecnológica existe y funciona. Sin embargo, esta lógica masiva esconde un peligro silencioso para la formación docente. Convertir el ingreso a la carrera en un proceso puramente estadístico, donde el futuro maestro se define por su suerte frente a un banco de 1.000 preguntas aleatorias, prioriza la memoria a corto plazo sobre la verdadera vocación. Estamos seleccionando expertos en responder tests estandarizados, pero ¿estamos seleccionando a quienes tienen la empatía, el razonamiento crítico y la didáctica para pararse frente a un aula? La tecnología debe ser el medio, no el filtro ciego que deshumanice la profesión más humana de todas.
El financiamiento: ¿Soberanía o deuda?
Finalmente, el anuncio de los 50 millones de dólares de la CAF para este congreso y la reforma educativa nos pone en alerta. ¿Este financiamiento viene con condiciones? ¿La «receta» de la nueva educación boliviana se escribirá en La Paz o vendrá sugerida por los organismos acreedores? El debate sobre el financiamiento compartido o la descentralización no debe distraernos de lo urgente: invertir en calidad real. Si esta plata sirve para mejorar las normales y equipar escuelas, bienvenida. Pero si es para consultorías y nuevos currículos de escritorio, habremos perdido otra década.
La verdadera reingeniería no es cambiar el nombre de la ley. Es lograr que un estudiante de provincia tenga las mismas oportunidades que uno de la capital; es devolverle al maestro su autoridad y pagarle lo justo por cada hora trabajada; y sobre todo, es entender que la calidad educativa no se decreta, se construye día a día en un aula libre de burocracia.
(*) Marco Antonio Cabrera Carrillo es profesor de educación primaria
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Hace más de un año que el CARP no consigue torcer esta tendencia.