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El Barça respira: todo resuelto Ter Stegen-Ajax y viaje inminente
Marc-André ter Stegen jugará en el Ajax de Amsterdam. Tras resolver los problemas fiscales que habían frenado la operación en los últimos días, el portero alemán del FC Barcelona viajará de forma inminente a los Países Bajos para incorporarse a la disciplina del club neerlandés. orlando-books.blog
La operación se ha cerrado bajo la fórmula de una cesión. Ter Stegen seguirá siendo propiedad del FC Barcelona, club al que llegó en el año 2014. En el aspecto económico, el Ajax asumirá una pequeña parte del salario del guardameta, aunque esta cifra podrá incrementarse a través de diversos bonus variables en función de objetivos deportivos y partidos jugados a lo largo de la temporada.
Míchel, el factor clave en el banquillo
Un elemento determinante para la llegada del portero a Amsterdam ha sido la presencia de Míchel como entrenador del Ajax. El técnico madrileño ya dirigió a Ter Stegen la pasada temporada durante su etapa en el Girona FC, y su propuesta futbolística ha sido clave para convencer al guardameta de emprender este nuevo camino en la Eredivisie.
Con el acuerdo fiscal completamente solucionado, se espera que el internacional alemán viaje en las próximas horas para pasar el reconocimiento médico, firmar su nuevo contrato y ponerse inmediatamente a las órdenes de Míchel para iniciar los entrenamientos con el conjunto de Amsterdam.
No contaba para Flick
Hansi Flick no contaba con el germano bajo palos. Ya el verano pasado, tras recuperarse de la lesión que lo dejó fuera en el primer año del alemán, se le comunicó que no entraba en los planes. Sufrió una lesión grave, en enero se marchó al Girona y volvió a lesionarse de gravedad.
El arquero buscará encontrar continuidad en un Ajax que no disputará la Champions League y que aspira a recuperar el trono y la hegemonía en Holanda. Al frente de las operaciones del club capitalino, otro viejo conocido: Jordi Cruyff, director deportivo.
Razones para creer en la segunda estrella
Se las prometía muy felices la selección francesa en Dallas. Llegaba como gran favorita a su tercera semifinal consecutiva de un Mundial. Quizá se lo había ganado porque había realizado un torneo impecable. Seis partidos, seis victorias. Dieciséis goles a favor y solo dos en contra, ninguno en las eliminatorias. Todo estaba preparado en Francia para celebrar a lo grande el 14 de julio, pero no contaban con que iban a tener delante a otra gran selección, la española, la campeona de Europa, la que ya había derrotado a los galos en la misma ronda del torneo continental.
Contaba la selección de Didier Deschamps con su espectacular poder ofensivo para meterse en su tercera final consecutiva de un Mundial. Los Mbappé, Dembélé, Olise, Barcola, Doué y compañía habían metido miedo en el Mundial, pero fueron superados en Dallas por la defensa y el centro del campo de la selección española. La pareja de centrales del combinado de Luis De la Fuente ha realizado un Mundial espectacular y volvió a rendir a un gran nivel en la semifinal, comiéndose a toda la delantera francesa, la mejor del campeonato, a la que dejó seca. Lo que está haciendo Cubarsí en este Mundial es para estudiar. Liderar una selección como la española desde la zaga con 19 años es algo que solo pueden hacer los elegidos.
Ganó la selección española el partido gracias a la defensa, pero sobre todo gracias al centro del campo. Superioridad española ante Tchouameni y Rabiot con Rodri, Fabián, Dani Olmo y las ayudas de Oyarzabal. Gran partido de todos ellos, con un Rodri cada vez más cerca de aquel futbolista que brilló en la pasada Eurocopa y con un Olmo espectacular.
El jugador del Barça está siendo uno de los mejores jugadores del torneo y en Dallas se salió. Ayudó en tareas defensivas, en la construcción, encontró espacios y se inventó un pase al primer toque en la jugada del segundo gol español digno de un mago. Ya había participado en otra jugada descomunal del combinado de De la Fuente que no había acabado en gol de Fabián por centímetros.
Fue clave Olmo en el segundo gol de la selección española como lo había sido Lamine Yamal en el primero. El atacante de Rocafonda brilló en el encuentro sin hacer su mejor partido, pero gracias a su astucia los de De la Fuente pudieron abrir el marcador. Se anticipó Lamine a Digne cuando el francés trataba de despejar un balón de espaldas en el interior del área. Tocó primero la pelota el de Rocafonda y la jugada acabó con patada de Digne y penalti. lo transformó Oyarzabal con su seguridad habitual. Poner en ventaja a la selección española acabó siendo clave para ganar la semifinal.
El domingo, a partir de las nueve de la noche, la selección española buscará la segunda estrella tras la ganada en el año 2010 en Sudáfrica. La cita será en el MetLife Stadiun de Nueva Jersey. El rival, lo conocerá este miércoles. Saldrá de la semifinal que jugarán Inglaterra y la actual campeona del mundo, Argentina. Se enfrentará al grupo de Messi o al de Kane y Bellingham.
Sea quien sea el otro finalista, la selección española partirá como favorita. Porque ha derrotado a la invencible Francia en semifinales, por como ha crecido en el torneo tras aquel criticado inicio ante Cabo Verde y porque la familia que ha juntado De la Fuente en este Mundial, con mayoría de jugadores del Barça, se ha convertido en todo un seguro. La segunda estrella, más cerca.
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La parada del siglo a Pelé: “Yo marqué, pero Gordon Banks lo paró”
Pasan los años y se disputan nuevas ediciones del Mundial, pero para muchos aficionados del mundo del fútbol nada ni nadie ha logrado discutir a Gordon Banks su condición de autor de la mejor parada de la historia. La intervención del guardameta inglés para evitar un gol de Pelé en la Copa del Mundo de México 1970 fue considerada "la mejor del siglo" pasado y pocos atrevidos se atreven a argumentar a día de hoy que han visto alguna atajada de más mérito.
La historia tiene mucha miga. La parada de Gordon Banks en el Brasil-Inglaterra que tuvo lugar en el Estadio Jalisco de Guadalajara el 7 de junio de 1970, correspondiente a la segunda jornada de la fase de grupos, se gestó en los primeros compases del Mundial: el arquero nacido en Sheffield se cercioró de que los porteros sudamericanos usaban guantes de mayor talla que las manos con una cubierta de goma agujereada para ganar control del balón, agarre y amortiguación. Decidió probarlos y notó la mejora en tiempo récord. Ayudó que, hasta ese momento, se hubiera apañado con guantes de jardinería.
A pesar de que no era un encuentro eliminatorio, la expectación era máxima. Inglaterra, cuna del fútbol y vigente campeona del mundo, se enfrentaba a Brasil, el equipo que había llevado 'su' deporte a la expresión más genuina y vencedora. Era la primera edición del torneo más prestigioso entre selecciones que se televisaba en color. 66.834 espectadores llenaron las gradas para presenciarlo en directo. El extremo calor no empañó un duelo que fue electrizante desde el primer segundo.
"Tenía que buscar levantarla"
La parada de Banks, de hecho, se produjo antes del cuarto de hora de juego. Jairzinho se deshizo de Cooper en una internada por la banda derecha tras un pase en profundidad de Carlos Alberto y envió un centro propicio para que Pelé, que superó a Wright, rematara de cabeza. El guardameta inglés realizó entonces una inverosímil estirada para desviar el esférico a córner en el último momento, cuando algunos seguidores de la 'canarinha' ya estaban celebrando el tanto del '10'.
"Cuando vi a Jairzinho levantar la pelota, supe que se me venía una cruz. Me posicioné pensando que el balón iría hacia el punto de penalti, pero el centro fue más a la derecha, como si fuera a una cita con Pelé, que parecía suspendido en el aire. Sabía que si contactaba con la pelota, tenía que buscar levantarla, para evitar una nueva caída en el terreno de juego y otra oportunidad para Pelé", relató años después Gordon Banks.
Pelé, que en muchas ocasiones destacó esta jugada como uno de sus mejores recuerdos de su gran carrera, hizo justo después del partido una de esas declaraciones que enaltecen (más si cabe) las jugadas históricas. "Yo marqué el gol, pero Gordon Banks lo paró", dijo. "Rematé ese balón exactamente a donde quería. Él apareció de la nada e hizo algo que a mí me pareció imposible. No sé lo que hizo para empujar ese balón fuera. Yo no podía creer lo que veían mis ojos. Incluso ahora, cuando lo vuelvo a ver, sigo sin poder creérmelo", añadió en 2019.
La final que nunca fue
Nunca sabremos si Gordon Banks hubiera hecho esta misma parada si las condiciones climatológicas, que provocaron mayor desgaste físico de los jugadores y generaron rebotes irregulares para los porteros, no le hubieran llevado al cambio de guantes. La realidad es que la aventura de Inglaterra en su defensa del título que había conquistado cuatro años antes no se alargó mucho más. Perdió ese mismo partido ante Brasil (1-0 con gol de Jairzinho) y cayó en los cuartos de final contra Alemania tras dejarse remontar un 0-2 a favor con Peter Bonetti bajos palos (3-2).
Y es que No pudo jugar Banks frente a la 'Mannschaft' por culpa de una indisposición estomacal después de beber una cerveza que desde que se produjo estuvo rodeada de polémica y teorías conspiranoicas. Una de las que más se ha repetido a lo largo de la historia era que Brasil quiso evitar a toda costa tener que volver a enfrentarse a Inglaterra en la final e intoxicó al arquero inglés. La 'canarinha' levantó en México, tras golear a Italia (4-1), su tercer Mundial.
