Se percibe en cada declaración institucional: la nueva ciudad deportiva del Oviedo es la joya de la corona para el Grupo Pachuca. Hay una razón económica de fondo, formar futbolistas que se puedan vender en el futuro. Pero la apuesta va más allá: la de dejar un "legado", así lo describió Jesús Martínez a su llegada a Asturias, del paso del entramado mexicano por el Oviedo. De la última visita del jefe de Pachuca a la ciudad queda claro que más allá de los resultados deportivos, la nueva ciudad deportiva se convertirá en la piedra angular del proyecto. Desde México hablan abiertamente de la nueva ubicación, aunque los detalles solo se van conociendo a cuentagotas. ¿Qué se sabe hasta ahora de la ciudad deportiva de La Belga?
El club se ha movido en los últimos meses entre la prudencia extrema y la ilusión por el nuevo emplazamiento. Los reveses que se llevó el club con anteriores ubicaciones (Latores y La Manjoya) ha hecho que los rectores en Asturias opten por un perfil discreto. Otra cosa es Jesús Martínez, que no suele guardarse nada. El mexicano calcula que en un mes y medio se conocerá el proyecto de forma pormenorizada.
Aunque el Oviedo aún no ha desvelado todos los detalles de lo que se levantará sobre La Belga, de las declaraciones en los últimos meses de Peláez y Martínez pueden conocerse algunas cosas. El precio del terreno es uno de ellos. Entre el pago de la parcela y algunas licencias, el Oviedo ya ha invertido 3,2 millones de euros en La Belga. Es este detalle, el de una inversión importante, el que deja el proyecto en un momento muy diferente a los anteriores intentos no consumados. Aquello -Latores y La Manjoya- no pasó de gestos (alguno con mucho significado como el que encabezó Martínez enterrando una urna) pero no llegó a haber inversión alguna. Ahora es diferente.
De los detalles ofrecidos, el que más ha llamado la atención es el de la dimensión de la parcela adquirido: 40 hectáreas. "Será de las tres más grandes de Europa", proclamó Martínez, parece que exagerando, ante los periodistas el lunes en el hotel de La Reconquista. Por comparar, el actual espacio en El Requexón es de ocho hectáreas.
La idea, no obstante, es ir poco a poco con la construcción. Se prevén diversas fases para ir completando las utilidades del nuevo hogar azul. Ahora mismo, están sobre la mesa tres fases. La primera, la más inmediata, es la que proporcionará un hogar al primer equipo, el Femenino y los juveniles. Para esta primera fase se espera contar con entre cuatro y seis campos de fútbol, como explicó la semana pasada Martínez. "Cada cancha cuesta unos 800.000 euros", expuso para cuantificar la inversión en el nuevo hogar azul.
La segunda fase irá directamente hacia la cantera: ahí se encuadran, por ejemplo, espacios para la formación de los canteranos, como la academia y espacios para las áreas de nutrición o psicología de la entidad. Se entiende que de primeras habrá mucho terreno sin ocupar, lógico con una finca tan vasta. Pachuca quiere que de cara al futuro siempre haya espacio para seguir ampliando. Aún no se ha hecho público que utilidades quedarían para la tercera fase.
La duda que suscita en algunos aficionados es de dónde va a salir el dinero. La posibilidad de usar el fondo CVC, préstamo de LaLiga a los clubes, ya se va agotando, aunque ha sido empleado en los primeros gastos, y ahora Pachuca apunta a préstamos bancarios y aportaciones de capital. Es este uno de los extremos que los dirigentes aún deben explicar ante sus aficionados.
El legado
El proyecto de La Belga puede entenderse como un gesto romántico hacia la cantera, pero es en realidad inversión pura y dura. Buscan los mexicanos imitar en España el modelo de negocio que les hizo triunfar en su país. Los Tuzos de Pachuca son, sobre todo, un club formador. Un reciente informe en la prensa mexicana situaba a los canteranos de Pachuca como los más numerosos en la máxima competición azteca: 42 en total.
Para que el Oviedo le dé réditos, busca Jesús Martínez imitar el proceso. Trabajar desde abajo, formar, exponer y vender. También comprar jóvenes y venderlos consagrados, pero en términos de rentabilidad supone una mayor ganancia los canteranos. Resulta curioso que sea justo este detalle, el de la formación, el que más esté desafinando desde la llegada de Pachuca al Oviedo, pero la esperanza de Martínez y sus hombres es que con la nueva ciudad deportiva este aspecto cambie. De ahí la importancia que le dan a La Belga.