Aún es pronto para sacar conclusiones pero lo cierto es que la primera carrera de la temporada 2026 de MotoGP ha dejado varias evidencias. La primera, es que Aprilia sigue en la misma línea del final de curso 2025 y podría poner fin a la tiranía impuesta por Ducati en los últimos cinco años. La segunda, que mientras Honda empieza a dejar atrás su peor crisis de resultados en décadas, la otra marca nipona de la parrilla, Yamaha, no levanta cabeza. Prueba de ello es que todos sus pilotos terminaron en las últimas posiciones de la parrilla en la carrera del domingo.
Todo se torció en la fábrica de Iwata tras llevarse el campeonato en 2021 con Fabio Quartararo. El francés terminó el curso sumando hasta cinco victorias y otros cinco podios, pero muy lejos quedaron esas sensaciones en 2022. La YZR-M1 comenzó a experimentar algunos problemas en agarre y potencia (y como consecuencia, velocidad). Tras meses y meses de trabajo, a principios del pasado curso se confirmó que desde Japón se encontraban trabajando en un nuevo motor, el V4, en el que se albergaba una gran esperanza.
Lo probaron por primera vez de forma oficial sus pilotos en el test de Misano del pasado mes de septiembre. Y pese a que las sensaciones no fueron del todo malas, 'El Diablo' ya dejó claro entonces que no iba a traer un milagro. "No creo que el motor V4 resuelva todos nuestros problemas", decía el francés tras la jornada de pruebas.
La vista estaba puesta en los test de pretemporada de 2026, con las expectativas de haber diseñado un motor nuevo que pudiese ayudar a sus cuatro pilotos a dar un paso hacia adelante. Y lejos de la realidad, aquellos ensayos terminaron siendo decepcionantes. Los cuatro pilotos de la marca se quedaron a más de un segundo de la cabeza, y la frustración en el box quedó más que plasmada con la peineta del francés al más puro estilo Marc Márquez con la Honda RC213V en 2023.
Señaló el francés que el V4 les hace ser más lentos en velocidad punta que su predecesor. "Es frustrante perder diez kilómetros por hora en las rectas, pero no solo en este circuito, también en los demás", se sinceraba el de Niza tras la primera jornada de test, en unas declaraciones recogidas por 'Motorsport'. "No estoy listo, ni lo estaré dentro de un mes", aseguró el piloto del Monster Energy Yamaha. Unas declaraciones de lo más contundentes que fueron acompañadas con los rumores de posible salida de la fábrica a finales de 2026, tras ocho temporadas en sus filas.
La última moto de la parrilla
No cambió la situación tras la primera carrera en Tailandia. La mejor moto de la marca japonesa en la parrilla de salida fue la de decimosexta plaza de 'El Diablo', que terminó a 0.899 de la 'pole' de Marco Bezzecchi. No cambió demasiado el panorama en la carrera al Sprint; el mejor fue Jack Miller (15º), cruzando la línea de meta a 13.467 segundos de la cabeza de carrera. El desastre se confirmó el domingo con sus cuatro pilotos en las últimas seis plazas de la parrilla.
Pero si algo terminó por confirmar la crisis que existe en el equipo es que la marca no permitió que sus pilotos, tras los malos resultados, atendiesen a la prensa. El director general del equipo, el italiano Paolo Pavesio, fue quien dio la cara ante los medios. "Estamos en un punto en el que vemos la diferencia que nos separa de los más rápidos, y tenemos una montaña que escalar", comenzó diciendo en unas declaraciones recogidas por 'Motorsport'. "Nuestros pilotos están dando el 110%, la empresa también, y seguiremos haciéndolo. No será de un día para otro, no hay magia", sentenció.